3 de julio de 2013

Nada.

Clara no recuerda cómo llegó a ese lugar. El frío roce de las aguas acariciaba su costado, la arena tibia le raspaba las mejillas... y un vacío triste...
Clara no se acuerda cómo pasó todo.
¿Qué hacía allí? ¿Cómo había llegado a ese lugar? Los recuerdos la invadían como flashes. El viento golpeando su cara mientras corría sobresaltada. Un atardecer brillante y miles de saltos en el agua. Un pájaro azul sobrevolándola. Había estado caminando en círculos sin saber cómo parar. Pero paró.
¿Qué era todo eso?
No entiende. Está en proceso.
La tarde cayó como caen lentos y resecos cada uno de los granos de un reloj de arena. Quietud inquietante, paz desafiante. Nadie habla, nadie escucha. Total ausencia de lucha.
Aridez. Calma. Desesperación.
Clara estaba muerta.
Ya no se sentía latir de vida ningún corazón. Un vacío triste... eso era todo. Clara y el vacío llenaban el Todo.

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