21 de agosto de 2013

Mente y Corazón

La quietud gobernaba. Las aguas oscuras y silenciosas reflejaban un cielo cubierto de nubes negras. Todos los seres estaban ocultos en sus refugios, los árboles quietos, no movían ni un capullo. El aliento gélido de la noche había caído sobre el paisaje.
Pero mientras el frío se inmiscuía en todos los rincones, mientras revisaba huecos, túneles y recovecos, se oyó tenue un murmullo lejano.
El frío cubría la orilla del lago.En su camino implacable helaba piedras, arenas y hojas. Pero pequeña en la lejanía veía una figura, más negra que la negrura del cielo detrás.Aceleró.En su apuro dejó algunos trozos de primavera sin congelar.Luego se encargaría de ellos.
Y entonces se topó con la figura. La noche la miró desde arriba, el frío la rodeó. Un murmullo, casi imperceptible, venía de su interior.
La noche retiró su aliento helado de la criatura. Había sentido los lentos y cálidos latidos de la vida.

Mientras tanto, dentro de Clara, los latidos sufrían.
- "Él y yo" ya no existe más. Ahora es él y ella. Y es Clara sola. Eso duele.
¿Eso duele? ¿De verdad? Qué pelotudez.
Duele que él esté con otra tan pronto. Duele que le dé todo lo que nunca me quiso dar. Duele que haya aprendido y la cuide. Eso duele.
¿Y qué más?
Que a mí nunca me haya querido cuidar. Que el amor haya desaparecido. Que la mentira perdurara más.
Ouch. Eso sí duele.
Ya lo sé.
¿Duele algo más?
Duele que pase el tiempo y siga doliendo, a pesar de todo lo que hacemos.
Sí, te entiendo. Eso es una herida a nuestro orgullo, ¿no te parece?
Sí, es. Y duele que no haya querido volver.
¿En serio? ¿Eso te duele, de verdad?
Sí, porque significa que sinceramente ya no le importo más. Que no piensa en mí, que no se acuerda, que ya no quiere mi felicidad, que ya no me quiere salvar del dolor, que ya no le importa si estoy mal, y que es él quien ocasionó todo esto, todo este sufrimiento, él, el mismo que me sacó una vez de la tormenta, ahora me volvió a tirar al mar sin un solo salvavidas para agarrar.
¡Uy! ¡Qué sentimental! ¿No te parece que es un poco… rebuscado lo que decís? ¿No te parece que pensar eso es hundir más la daga en la herida?
Pero es así.
¿Y qué importa? ¿Te sirve?
No. Duele.
Entonces no lo pienses más. Y volviendo un poco atrás, ¿tanto duele que no haya vuelto? ¿Vos volverías a estar con él si volviera?
No me lo imagino.
Imaginá un beso. Imaginá que te llama y te pide perdón.
No.
Dale, corazón…
No quiero. Duele más.
¿Volverías con él?
No va a volver.
¿Pero si lo hiciera, volverías?
No sé. Ahora pienso que no, pero en el momento... de verdad no se.
¿Te haría bien volver?
No.
¿Entonces volverías?
No. Le metería una buena patada en los huevos a ese hijo de pu…
¡Bien! A eso quería llegar. Que no vuelva, sin él estamos mejor.
Sí, ya lo sé. Pero duele.
Sé que duele. Pero ahora, ¿qué es lo que duele en realidad?
Que lo extraño.
¡No! Vamos de vuelta. ¿qué es lo que duele en realidad?
¿Qué extraño esos viejos tiempos?
¡Sí! ¿Y por qué?
Porque fueron hermosos. Él era hermoso.
Exacto, era. Ya no lo es.
Lo es para ella.
- Pero ella es una persona distinta de vos.
- La gente dice que ella es buena.
- ¿Toda la gente dice eso? Pensalo, de verdad.
- …No todos.
- ¿Ves? ¿Te parece que es mejor que vos?
-  No, es verdad.
Y además, ¿eso importa, de verdad? ¿Interfiere en tu vida cotidiana?
- No.
- Listo entonces, no se diga más. Basta de dolor, y a seguir con la vida.
- Pero ya no puedo más, en serio.
- Sí podés. Sabés que podés. Ya pudiste una vez.
- Pero me cansé.
- No. Vamos. Fuerzas. Miles de cosas como éstas te van a pasar en la vida, y ¿ya estás cansada? Además tenés suerte. Hay muchas personas a tu alrededor que están esperando que te repares para poder ganarte una vez más.
- No quiero que nadie más me gane. Y tampoco me quiero quedar sola. Tengo mucho miedo, ¿qué hacemos?
- No sé, linda, no sé qué vamos a hacer. Lo único que te puedo decir ahora, es que sigamos con nuestra vida como debe ser. Con una gran sonrisa, porque el porvenir es bello. Responsabilizándonos de nuestros actos y sentimientos, como personas maduras. Creciendo, como quienes realmente somos: el corazón y la mente de una gran mujer.

2 comentarios:

  1. Sos alucinante, Sofía. Vas a llegar lejos, donde quieras.

    Love, Narciso.

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